Walking on the highways
GRAHAM SUMMER
Datos personales
sábado 31 de diciembre de 2011
domingo 11 de diciembre de 2011
sábado 24 de septiembre de 2011
The stuff that dreams are made of...
Allí donde te lleva la calma
Escuchar a Graham es morir en paz, por un rato, al otro lado de las cuerdas.
Es derivar en la butaca de cualquier autobús de carretera.
Un camino de polvo fulminado por el sol,
las botas mojándose en la fresca lluvia de primavera.
Girasoles agitados por el viento, un rumor dulce de río viejo.
Es levantarse un domingo y arreglar el jardín, regalar promesas cuando cae la tarde.
Lo rústico, lo tierno, lo salvaje también. El aullido rural de un pájaro urbano.
Lo rústico, lo tierno, lo salvaje también. El aullido rural de un pájaro urbano.
Es tener el pecho caliente en los brazos de tu amada, sábanas tendidas al aire,
la brisa que mueve levemente la ventana.
Es ver nubes a lo lejos al volver a casa, con las manos llenas de arena, con el cansancio en la sangre.
Es recostarse en la mecedora del porche, en medio de ninguna parte,
escuchando el aroma de flores. Es ver un camino en el horizonte.
El tiempo detenido, un suspiro de mañana, una larga noche.
Es viajar a cámara lenta en el vagón de cualquier tren. Es la madera hendida,
el cielo claro del verano azul. Es sentarse junto al río, refrescar los pies en la corriente,
gritar sin abrir los labios.
Escuchar a Graham es el campo y la tormenta, el algodón y la piedra.
Es morir tranquilo, una respiración suave. Es sentir que has dejado atrás algo.
Descubrir que llevas años perdido, buscando una respuesta.
Es vagar, desaparecer, abrazar ausencias.
Es recorrer el azaroso sendero de las vidas cruzadas, de los sueños encontrados en cruces,
de las palabras vertidas al suelo. Es mirar atrás con la certeza de un cazador,
descubrir las huellas que todavía no has caminado.
Es lo que queda en el aire cuando todos se han ido, lo que anhelaste un día,
lo que oculta la luz. Agradecer que estés vivo.
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